Primera causa. No existe cultura emprendedora.
No hay conciencia de que el empresario es la figura capaz de crear puestos de trabajo. Las escuelas no fomentan la creación de empresas.
Los datos muestran que España tiene una tasa de actividad emprendedora del 5,1% frente a Noruega y Estados Unidos con un 8,5% y 8%, respectivamente.
La enseñanza primaria y secundaria no incluye, por lo general, asignaturas o actividades que fomenten el espíritu emprendedor.
Segunda causa. Situación económica.
El acceso a la financiación, complicada aún en buenos tiempos, se ha visto mermado para los emprendedores y para las empresas con pocos años de vida.
Tampoco abundan los inversores. La filosofía de los ‘business angels’ aún no se ha consolidado en España.
Tercera causa. Miedo al fracaso
La percepción de riesgo no ayuda. Antes de probar y arriesgar se apuesta por quedarse quieto.
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